Casos de éxito: Javier Carro, actual miembro de la Subdirección General de Urbanismo

09/02/2022
El joven formó parte de nuestra Escuela de Opositores durante dos años y medio.

Son muchos los alumnos que han pasado por la Escuela de Opositores del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Entre ellos, hay numerosos casos de éxito; como el de Javier Carro. Después de dos años y medio preparándose junto a nuestros tutores, consiguió obtener su plaza. Para él, esta etapa no solo ha sido de aprendizaje, también ha sido una época de descubrimiento personal. “Cada opositor tiene unas capacidades completamente distintas al resto. Las tutorías me ayudaron mucho a poner en voz esas dudas y conocerme a mí mismo”, asegura.

¿Cómo conoció la Escuela de Opositores?

Me apunté antes a la Oposición. Una vez inscrito, cuando empecé a estudiar, me di cuenta que toda ayuda sería buena. Busqué academias y al final lo que más me convenció fue el curso que ofrecía el COAM.

Háblenos de su etapa como alumno. ¿Cuánto tiempo estuviste con nosotros?

No diferirá del resto de opositores. Fue una pequeña montaña rusa de emociones. Había días en los que estaba muy motivado y otros donde tenía que buscar esas ganas donde fuera. La forma en cómo se programó el curso me ayudó a poder enfrentarlo y encontrar dicha motivación. Estuve alrededor de 2 años y medio. Los primeros meses dábamos de 4 a 8 temas por semana, lo que me suponía estudiar a contrarreloj para poder leerlos e ir preparado a las clases para que fueran lo más productivas posible.

¿Qué fue lo que más te gustó del día a día siendo parte de la Escuela?

Desde mi punto de vista, la alta formación y especialización de los profesores en cada uno de los temas era algo que no podía dejar escapar. Esa sensación de intranquilidad que te da el pensar que no vas a llegar me permitió empezar desde un principio con mucha intensidad y mantenerla durante los primeros meses. Por inercia la mantuve hasta que hice el primer examen y ya aprobado estaba claro que no podía parar. Creo que esa fue la clave y lo que más valoro de la Escuela, en todo momento tenía esa sensación de que cada hora contaba y que no podía perderla.

¿Qué ha sido lo más difícil de esta etapa?

La incertidumbre. La oposición que me estaba preparando se prolongó el doble de lo que suele durar por problemas como el COVID. El tener los últimos exámenes con profesores que habían pasado por una situación similar y que nos entendían, nos ayudaba a relativizar y a seguir por el objetivo, que en definitiva era conseguir la plaza.

¿Cómo fue el trabajo con sus tutores?

Las tutorías que tuve comenzaron con el segundo examen. Eran clases más reducidas y eso nos permitía preguntar dudas y pedir directamente consejos de forma más cercana. Muchas veces la sensación que tenía era que todo consejo sería bueno, al tiempo me di cuenta que todos los tutores me decían lo mismo, y es que es un trabajo personal donde no hay una fórmula de éxito. Una vez lo entendí, el trabajo con los tutores fue más productivo. Nos ayudaban a estudiar todos los temas por igual y enfrentarnos al examen desde una perspectiva más personal. Las tutorías me ayudaron mucho a poner en voz esas dudas y conocerme a mí mismo.

¿Qué consejo le daría a los alumnos que empiezan su formación con nosotros?

No sé si soy el oportuno para dar ningún consejo, creo que cada opositor debe conocerse, no engañarse y buscar su propia estrategia para poder conseguir la plaza. Una antigua profesora me dijo: “El Tribunal está deseando aprobarte y terminar el proceso, son personas como tú, que han estado en tu misma situación. Solo dale razones para que sepan que esa plaza es tuya”.

¿Cómo es su día a día actualmente?

Laboralmente tengo la experiencia de haber entrado hace solo un par de meses en la Subdirección General de Urbanismo, así que entre las pocas cosas que puedo contar es que la bienvenida ha sido inmejorable. Creo que nos esperaban a los siete que hemos entrado como agua de mayo porque como comenté, se hizo muy largo el proceso y mis compañeros han tenido que hacer un sobre esfuerzo para poder ir sacando todo el trabajo. Desde el primer momento nos están enseñando con mucha paciencia como ellos se enfrentan a los distintos casos, debatimos sobre planeamiento o como han ido interpretando los distintos textos normativos entre otros muchos aspectos.
El trabajo es muy agradecido. Reconforta llegar a la oficina y que en una semana se vea desde una Calificación a una Modificación de Plan General, o participar como vocal en la Comisión Local de Patrimonio de municipios tan importantes como Alcalá de Henares. Algo que valoro es que mis compañeros, que a lo mejor llevan 35 años rotando en las distintas Áreas de Planeamiento, inciden que cada caso es diferente, que cada uno tiene su curiosidad y de todos se aprende algo nuevo.
 

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